Historia y Tradiciones

Archivos para Descargar:

 

Costumbres y Tradiciones  de Nuestros Antepasados Xinkas

Nuestros antepasados Los Xinkas, eran personas muy humildes y sencillas que vivían en casas construidas de sacate y bajareque, las  familias más lujosas usaban cotones de manta hasta la pantorrilla, caites de cuero crudo, vivían de la pesca y la casería. El cotón y el tamal de viaje eran componentes de cultura Xinca, entre sus  hábitos más comunes encontramos que se levantaban a las cuatro de la mañana y dejaban de trabajar a las cinco de la tarde, antes de que llegara la hora de la oración.  El tamal de viaje no solo era comida, sino que  era uno de los compañeros de viaje de los Xincas. Entre cuyos ingredientes rituales estaba la ceniza como un símbolo de la vida y la muerte.

 

Entre su folklore encontramos, que acostumbraban el baile de los moros:

El tiocinta, era una planta parecida a la milpa,  a los tres años produce maíz y nuestros antepasados la aprovecharon para sacar semilla de maíz y producieron sus alimentos como la tortilla.

¿Cómo era la tierra en nuestra región?

La tierra estaba limpia, no había vegetación, solo se veían piedras y rocas de color amarillo y negro,  en  las hondonadas solo se veían chaparros de colochillo, antes Jutiapa se llamaba San Cristóbal de Jutiapa y a  sus pobladores se  les llamaba los Indios Justicia.

La gente de la comunidad eran humildes y sencillos, sus conocimientos eran naturales y por todo eso les han llamado brujos, ellos fabricaban sus dormitorios en el suelo, hacían unas zanjas dibujando sus cuerpos, para sentarse usaban piedras y trozos de madera.  Usaban la chicha como el fresco favorito de la familia y a la chicha fuerte también se le llamaba Petalillo, por que esta  emborrachaba a todo aquel que la tomara.

El tecomate, el tol y la jícara de castilla, todo esto unido se llama Saguaya.  A la pailita y la taza de barro también le llamaban Cajete.

El Barreal y Las Trancas, eran dos minas de barro muy especiales, existía una fábrica grande de alfarería, donde hacían cántaros, ollas, cómales, pichingas, jarrillas y bacinicas, a las cuales también les llamaban Bassin, la mayoría de personas de estos lugares pueden trabajar el barro.

La jarcia, era otra industria que ellos cultivaron, en nuestra comunidad hay muchas personas que trabajan el magüey para la elaboración de pita, lazos, hamacas, bolsas y morrales, brochas, es así como nuestros antepasados también fueron buenos industriales.

Las solicitudes se hacían por medio de papelitos muy sencillos. Pero después de medir todas las tierras ocupadas, surge una pregunta: ¿alguno de ustedes del grupo de naturales, posee algún título de tierra?, sí, contestaba uno de ellos, por que no lo había dicho, responde el Ingeniero, por que usted n o nos había preguntado, dice uno de los natur ales; luego el Ingeniero ve el título y lo mide y su extensión territorial es de dos caballerías más un potrero, este título pertenece a Valencia, como una parte de la montaña, pues a la par de este título se veía parte muy boscosa, también  fue medida, su extensión territorial fue de 66 caballerías. Gabriel de Ortega le dice a los naturales, preséntenme una solicitud y yo haré otra para su Majestad El Rey, para que se las regale, la solicitud llegó a manos del Rey y él dijo que se las podía regalar, p ero que si se las podía vender, les costará un tostón. Las 66  caballerías tenían un valor de 66 tostones, pero estos 66 tostones no fueron pagados y los responsables fueron a parar a la cárcel, otras personas que no se dejaron encarcelar reunieron el dinero y lo pagaron y los presos recobraron su libertad…

El Gobierno Español a través de Alonso Criado, regaló a la comunidad 50 caballerías. Gabriel de Ortega regala otras 47 caballerías, haciendo un total de 97 caballerías, estas están ubicadas en San José Buena  Vista, Animas Lomas y La Burrera, hoy en día se conoce con el nombre de Nueva Esperanza.

La comunidad de Indígenas del municipio de Jutiapa, después de haber medido todos los t errenos baldíos, se organiza por medio de una Junta Directiva, tiene sus propios estatutos y su título general de propietaria de las tierras como comunidad Indígena tiene fecha 4 de Junio de 1,930, con una extensión territorial de 70 caballerías.

La primera Junta Directiva la conformaron las siguientes personas:

Francisco Navas
Antolín González
Narciso Cruz Orellana
Francisco Ordóñez
Aquilino Villanueva

Estas personas son las primeras como una organización formal y de cuidado:

La comunidad Indígena del municipio de Jutiapa fue fundada el 10 de noviembre de 1,671.  La comunidad Indígena es una organización de primer nivel, es la encargada de velar y cuidar por las 730 caballerías de terreno que son propias.

Entre las tradiciones de nuestros antepasados encontramos:

La conserva de mango, chilacayote, guineo, coyol, jocote y manzanilla. Comida como el pescado forrado en Semana Santa, como las torrejas, el ticuco y el tamal de viaje, que era un compañero inseparable. El ayote en dulce, la miel de molienda con su famosa cachaza. Comida, como los pitos en iguashte, el pinol para la carne de conejo y de marrano. El guacamole de aguacate, entre otras, la papa malanga, la yuca y la raíz  de güisquil. Panes como la semita,  pan de mujer, marquesote, pan de maíz, el tascal, la melcocha y el alboroto de maicillo.  Atoles como el shuco, el tascalate, el atol de tres cocimientos, el sompope de semilla de ayote, el totoposte y el birriñaque.

La comunidad Indígena de Jutiapa fue fundada el 4 de junio de 1,930 en la administración del Gobierno de Lázaro Chacón Pasos, examinó la solicitud del Licenciado Adán Manrique Ríos en concepto de apoderado de la  Comunidad Indígena Xinca del municipio de Jutiapa, relativa a que se aprueben los estatutos y se reconozca la personería Jurídica de dicha comunidad y apareciendo que no contiene ninguna disposición contraria a las leyes del país.  Los estatutos contienen 57 artículos; esta comunidad indígena está organizada por: ORGANIZACIÓN, ORGANIGRAMA, ASAMBLEA GENERAL, JUNTA DIRECTIVA, DIRECTOR DE TURNO SECRETARIO, TESORERO Y REPRESENTANTES.

Jutiapa, un Departamento muy Importante

Quien visita Jutiapa, no puede regresar sin haber probado las quesadillas, una de las tradiciones culinarias propias del lugar, que consiste en una especie de marquesote elaborado con harina de arroz, queso crema y requesón, todos productos propios de la región. En el municipio de El Progreso existen beneficios de arroz.

Entre sus expresiones sociales, en Jutiapa son conocidas las corridas de toros, los jaripeos y  las carreras de cintas, como parte de la diversión de los pobladores. Estas celebraciones culminan, casi siempre, con las famosas zarabandas.

También se dice que Jutiapa es la cuna del sol, quizás por la belleza de sus balnearios, entre ellos el de la “Cueva de Andá Mirá” en Jalpatagua, Brisas del Sunzo, Brisas del Sol, Las Vegas, El Centro Polideportivo Municipa l y Valle Encantado en Santa Catarina Mita, Laguna de Retana y Raquel Blandón de Cerezo en el Progreso, Rancho Poly, Arena y Sol, la Piscina del Club de Oficiales en la Tercer Brigada Militar, Cerro Gordo , Jutiapa; El Manantial, Mongoy, Brisas del Río y el de “Atatupa” en Asunción Mita.

En su aspecto espiritual, también ocupan un lugar importante los cuenteros, quienes además de narrar las historias de antaño, son requeridos por la gente del pueblo para intervenir como consejeros y guías en asuntos sociales o familiares. Ellos son sabios ancianos que ejercen una serie de oficios que la propia comunidad les ha legado.

La literatura oral jutiapaneca está marcada por los aportes españoles. Esto indica que ese departamento cuenta con muy poca presencia de tradiciones orales indígenas, pues han sido absorbidas y transformadas por la cultura mestiza.

El departamento de Jutiapa cubre un área aproximada de 3,219 kilómetros cuadrados y  con un 5.07% de indígenas. Colinda al norte con los departamentos de Jalapa y Chiquimula, al este con la República de El Salvador, al sur con el Océano Pacífico y Santa Rosa y al oeste con Santa Rosa.

Durante el período hispánico, Jutiapa perteneció a la provincia de Chiquimula de la Sierra y posteriormente al departamento de Mita, hasta que fue creado como departamento por Acuerdo del Ejecutivo, el 8 de mayo de 1852. Debido a que el departamento de Jutiapa era tan grande, por acuerdo No. 107 del Ejecutivo, el 24 de noviembre de 1873, su territorio se dividió y se creó el departamento de Jalapa.

En todo su territorio se encuentran restos de lo que fueron las ciudades pupulucas, pipiles y xincas. Estudios recientes muestran el alto grado de adelanto alcanzado por estos grupos indígenas. Entre los señoríos indígenas que existían durante los primeros años del período hispánico estaban los de Mictlán que se deriva del vocablo nahuatl que significa “lugar de los muertos” o donde hay huesos humanos, y Paxá que actualmente es conocida como Pasaco.

Durante el período hispánico, a la cabecera departamental se le conoció como San Cristóbal Jutiapa. La categoría de Villa se le dio en 1847 y de ciudad por Decreto Gubernativo No. 219 del 15 de septiembre de 1878, ratificado el 6 de septiembre de 1921, por lo que la feria departamental se celebra del 11 al 15 de septiembre y la fiesta titular los días 24 y 25 de julio.

Como principales sitios arqueológicos pueden mencionarse Japalguapa en Agua Blanca, Comapa y Las Pilas en Comapa, Palo Amontado en El Progreso; La Nueva, Los Bordos y Montaña Verde en Moyuta y Pasaco y Postrerillos en Pasaco.

Su territorio es quebrado, montañoso y volcánico y aunque su clima es templado, hay municipios de clima frío y zonas de tierra caliente, pues sus cabeceras oscilan entre los 1,233 metros sobre el nivel del mar en Conguaco y los 407 en Asunción Mita, descendiendo su terreno hasta el litoral  del Pacífico.

Sus principales volcanes son el Chingo que cubre territorio de Atescatempa, Jerez y parte de la República de El Salvador; el de Moyuta en el municipio del mismo nombre, el Suchitán en Santa Catarina Mita, el Amayo en el municipio de Jutiapa y el Tahual en El Progreso. Lo riegan varios ríos, entre ellos el rio Paz, que sirve de línea divisoria con El Salvador, el Ostúa que atraviesa Santa Catarina Mita y Asunción Mita, el Tamasulapa en Asunción Mita, el Salado, el de la Virgen y el Paz en el municipio de Jutiapa; el de Atescatempa en el municipio del mismo nombre y el Chingo.

También se encuentra el lago de Güija que sirve de límite entre Guatemala y El Salvador, lo comparten los dos países, una tercera parte de Guatemala y el resto de El Salvador. Además, están las lagunas de Atescatempa, Moyuta y Laguna Grande.

Cuenta con un buen sistema vial que comunica con el resto de los departamentos, incluyendo la carretera nacional del Pacífico CA-2 que conduce hacia El Salvador. Asimismo, un ramal de la línea férrea que parte de Zacapa y llega a Angüiatú, donde enlaza con el ferrocarril de El Salvador.

Su producción agrícola es variada, se cultiva maíz, frijol, maicillo, lenteja, caña de azúcar, tabaco, arroz, papa, yuca, ajonjolí, cebolla, henequén, maguey, chile, café, algodón, y diversidad de frutas.

Jutiapa, por ser un departamento agrícola y por su bajo porcentaje de población indígena, no produce una variedad significativa de artesanías populares, aunque se elaboran muebles de madera, ladrillo y teja de barro, pirotecnia, un poco de jarcia, artículos de cuero, cerámica, trenzas y sombreros de palma.

En el municipio de El Progreso se elaboran quezadillas. Algunas regiones se dedican por completo a la agricultura y no elaboran artesanías. Sin embargo, en Santa Catarina Mita existen algunas, especialmente piezas grandes de cerámica como “cucúas” u ollas grandes, tinajas, maceteros, floreros, teja y ladrillos de barro. En la pirotecnia trabajan bombas de mortero y toritos; además de artículos de jarcia, instrumentos musicales y muebles de madera.

El departamento de Jutiapa cuenta con algunos balnearios famosos como el de la “Cueva de Andá Mirá” ubicado en Jalpatagua y el de “Atatupa” en Asunción Mita.

En el aspecto agropecuario, Jutiapa produce maíz, maicillo, arroz, lentejas, caña de azúcar, tabaco y variedad de frutas; también hay grandes haciendas de ganado vacuno, caballar, mular y porcino.

En el litoral del pacífico la producción de sal es muy importante. El departamento es conocido por sus exquisitas quesadillas elaboradas con harina de arroz, queso crema y requesón, productos propios de la región.

En sus municipios se elaboran artesanías entre las que se puede mencionar:

Cerámica tradicional:

Se elabora en los municipios de Jutiapa, Comapa, Conguaco, Pasaco, San José Acatempa, Santa Catarina Mita, Yupiltepeque y Zapotitlán.

Cestería:

Elaborada en los municipios de Moyuta y Yupiltepeque.

Jarcia:

En los municipios de Agua Blanca, Comapa, Conguaco, Quesada, Santa Catarina Mita y Yupiltepeque.

Instrumentos musicales:

Se fabrican en los municipios de Asunción Mita y Santa Catarina Mita.

Productos de palma:

Se diseñan sombreros en los municipios de Jutiapa, Conguaco y Moyuta. Trenzas para la elaboración de los sombreros, en los municipios de Jutiapa, Conguaco y Moyuta.

Cerería:

Se elaboran candelas de sebo y parafina de diferentes tipos en el municipio de Jutiapa.

Cueros:

Se fabrican sillas de montar, aperos de vaquería y cinchos, en los municipios de Jutiapa, Asunción Mita, El Progreso, Pasaco y Yupiltepeque.
Pirotecnia

Utiliza como materia prima la pólvora, se elaboran bombas, bombas voladoras, cohetes de vara, cohetillos y ametralladoras. Se elabora en los municipios de El Progreso y Santa Catarina Mita.

Otra artesanía que famosa es la de los “animales de yeso” que se elaboran en el municipio de Agua Blanca.

Danzas y Bailes:

Toda la complejidad que tienen las danzas tradicionales en otras regiones del país, se ha perdido en este departamento. Se sabe que aún quedan algunas manifestaciones que esporádicamente se presentan en poblaciones como Santa Catarina Mita, donde antiguamente hubo representaciones de Moros y Cristianos y donde aún se realiza la actividad religiosa del “Encuentro de los Santos” (San Luis, Rey de Francia, que llega de San Luis Jilotepeque, San Pedro que llega de San Pedro Pinula, ambos pueblos de Jalapa y San Ildefonso). Pero sobre todo, aún se acostumbra la danza del “Tope de Mayo” el día de la Santa Cruz. Esta danza que, también se practica en otros lugares del país, consiste en enlazar y desenlazar con listones de colores un mástil sembrado en la tierra o sostenido por un persona. Se baila acompañado de marimba.

En todo Jutiapa, como en el oriente de la república, se practican para los días de fiesta y domingos del año, corridas de toros, jaripeos, peleas de gallos, carreras de cintas y/o de argollas y juegos de azar, especialmente las apuestas.

Ocupa lugar importante en Jutiapa y otras regiones orientales La Zarabanda. Se trata de un baile y conjunto musical que consiste en que en un cuarto arreglado para el efecto, se coloca un conjunto de cuerdas, entre ellas: violín, guitarras, guitarrilla y violines, a veces acordeón y en otras regiones sólo marimba sencilla, con cuyas ejecuciones musicales de la época o esporádicos sones tradicionales, las parejas bailan.

Hermandades  y Cofradías:

En Jutiapa las cofradías se han fusionado con las hermandades y se llaman a sí mismas “comités”. Sus actividades comienzan al aproximarse la fiesta patronal de la localidad, cuando los cofrades y las “colaboradoras” principian a adorar la imagen del culto religioso y a solicitar colaboraciones económicas entre la población. Las actividades religiosas son los rezos, las procesiones de las imágenes patronas y las comidas que se ofrecen entre sí los miembros de tales asociaciones.

“Colaboradoras” se les llama a las mujeres que participan en función de lo que en otras regiones se conoce como “capitanas” o “texeles”, es decir que, las mujeres que colaboran en el culto ritual del comité, representan el remanente femenino de las antiguas cofradías que existieron en Jutiapa.

Hablas Populares:

En Jutiapa se habló antiguamente el idioma xinca. En poblaciones como Asunción Mita y Santa Catarina Mita, el idioma poqomam. En Pasaco y Moyuta, se hablaba el populuca y en el resto del departamento el pipil. Sin embargo, la dinámica social de la colonización española impuso el español y su condición de región fronteriza con la República de El Salvador, que le permite dejos y tonos similares a los de regiones como Santa Ana y Ahuachapán, departamentos de esa república. Sus geonimias (estudio de los nombres geográficos de los lugares), guardan connotaciones de aquellos extinguidos idiomas.

Jutiapa es uno de los departamentos de mayor complejidad cultural en Guatemala desde tiempos prehispánicos, ya que, su territorio sirvió de paso para los pueblos del altiplano central mexicano que migraron hacia el sur de mesoamérica, en particular el pueblo pipil que habitó parte de la costa del departamento hasta el siglo XVI, donde se mezclaron con los pobladores originarios de los Señoríos de Mictlán y Paxá, y que de acuerdo con la tradición de Jutiapa desaparecieron en un gran cataclismo en los principios de la época colonial.

Los pocos pobladores que quedaron fueron absorbidos por españoles y criollos de los repartimientos y haciendas que se desarrollaron en el departamento a partir del siglo XV.

Jutiapa, desde los inicios de la época independiente en el siglo XIX, ha sido una zona conflictiva por ser fronteriza, en primer lugar con el Estado del Salvador y luego con la república del mismo nombre. En los tiempos actuales, su población originaria, mestiza y “ladina vieja” por excelencia, se ha visto hibridizada por la población salvadoreña y en alguna medida hondureña, en la región norte. De esta manera, la cultura del departamento está relacionada con formas culturales salvadoreñas, que contienen los mismos elementos socioculturales, en la medida que han sido una sola área cultural desde tiempos prehistóricos.

El paisaje y la cultura de Jutiapa se han visto afectados por constantes movimientos sísmicos, ya que está ubicado en la cadena volcánica del fuego y está asentada en la falla de Jalpatagua, una de las más activas de la región.

Actualmente puede considerarse una población mestiza, híbrida, que sufre todos los efectos sociales y culturales de una zona fronteriza, por lo que da como resultado una tradición popular amalgamada, resementizada y en constante cambio.

El departamento de Jutiapa conserva junto con Santa Rosa, una arraigada tradición oral de corte occidental, que podría considerarse como un enclave cultural, en donde surgen y se reproducen antiguas tradiciones orales medievales y europeas. A pesar de su situación fronteriza, la región conserva con mucho arraigo su fuerza ancestral.

En todos los municipios del departamento existen extraordinarios narradores especializados, que tienen como características saber por tradición oral y costumbre, extensos cuentos tradicionales que narran en momentos especiales como velorios y cabos de novena, de manera socializada y en forma individual, en reuniones en las antiguas y solariegas casas de los pueblos y aldeas.

Una de las características de la tradición oral literaria de Jutiapa es lo extenso y bien narrado de los cuentos tradicionales, los cuales son versiones muy antiguas, casi arquetípicas consideradas únicas en Guatemala, por tener fórmulas de entrada y conclusión tanto en los cuentos como leyendas populares que se convierten en algo estético del habla cotidiana del jutiapaneco.

En la región existen dos tipos de narradores, uno, con un oficio casi especializado por la comunidad, quien recibe el nombre de “cuentero”, el cual es muy apreciado y llamado a velorios y casas particulares “para entretener a la gente”, y como se afirma en Conguaco, “para que los patojos aprendan algo de lo que nosotros somos”.

Estos “cuenteros” son muy queridos por todos y merecen el respeto de toda la población , como don Tereso Fajardo de la Aldea La Esmeralda de Jeréz, quien era uno de los narradores cumbres de la tradición oral del oriente de Guatemala. También don Juan Carrizo de Agua Blanca y doña Azucena Estrada de Comapa, quienes poseían versatilidad en sus cuentos y “en la gracia de contarlos”.

Estos “cuenteros” hacian de consejeros y guías de los pueblos, pues también han aprendido una serie de fórmulas específicas no sólo para curar males del alma, sino para traer la conciliación entre las familias y los pueblos de la región, que por alguna razón se han enemistado. Son auténticos sabios populares que reúnen una serie de oficios que la misma comunidad les ha legado.

Hay otro tipo de narradores de menor especialización que no reciben nombre alguno. Son narradores ocasionales y saben muchas tradiciones aunque fragmentadas. Son los hombres que en las noches cálidas cuentan leyendas a los niños de los barrios, pueblos y caseríos.

La literatura oral de Jutiapa está marcada por la tradición popular oral de carácter occidental del siglo XVI, aportada por los españoles. Por consiguiente este departamento cuenta con poca presencia de tradiciones orales indígenas, pues han sido absorbidas y transformadas por la cultura mestiza.

En Jutiapa, los cuentos populares maravillosos perviven con gran exhuberancia. Como los definia don Eustaquio Chinchilla, de Jalpatagua “estas son historias chulas que uno cuenta, porque les gusta a la gente, pero ni uno las cree ni tampoco los que lo oyen a uno”. O como expresaba doña Jerónima Gutiérrez, de San José Acatempa, al narrar el cuento “El pescador de maravillas”: “estas historias nadie las cree, son para entretener a los niños y a los viejos que siempre se vuelven patojos”.

Cuentos fantásticos y maravillosos, que crean un mundo fascinante, se transmiten de generación en generación, por ello sin dudarlo, Jutiapa y sus municipios constituye una de las regiones de cuentistas populares más excelsos del país.

Entre los cuentos tradicionales más famosos que aparecen en toda la región en boca de sus “cuenteros”, es el denominado “Pedro Urdemales y Los tres enamorados”, que aparece en Comapa y Moyuta.

Guatemala ocupa un lugar importante en los estudios de los cuentos populares a nivel mundial, ya que el cuento “El aprendiz de brujo” , de don Tereso Fajardo Peñate, recogido en la aldea La Esmeralda, Jeréz; figura como la versión arquetípica más antigua encontrada hasta hoy en el mundo, y que figura en los anales de Foklore Fellow Communication of Helsinki, Finlandia, con el nombre de Tipo AT 525. La versión guatemalteca es la que sirve de base para los estudios mundiales para este tipo de narraciones orales.

Dice don Tereso, que un rey quería tener un sirviente y se fue de la ciudad para buscarlo. La hija le dijo que lo escogiera de por aquí, de Jeréz, y el rey le responde que él necesitaba un sirviente que fuera humilde y que no supiera leer ni escribir, porque las cosas que tenía en sus libros únicamente él las tenía que saber y por eso necesitaba a un analfabeto.

Caminando el rey por los caseríos del reino, se encontró con jovencito que llenaba su tecomate en una vertiente de agua. Y el rey le preguntó si quería irse con el a trabajar, pero el muchacho no podía sin permiso de su padre, por lo que le fue a pedir autorización.

El papá le dice que no se podía ir, porque no podía hacer nada de lo de la ciudad, pero que tal vez emprendería camino cuando terminara de sembrar el guatalito, en unos cuatro días.

El rey le explica al joven lo que tendría que hacer, limpiar los cuartos, barrer, sacudir y limpiar el lugar donde el tenía sus cosas. Pero antes el rey le preguntó si sabía leer y escribir, el muchacho respondió que no. “No hay cosa mejor dijo el rey”, y a los que no saben leer ni escribir les pagaba mejor.

Entonces el rey le dijo al joven que lo iría a traer en unos días. Al hablar el muchacho con su papá, le contó lo que el rey le había preguntado. El padre le respondió que él lo había mandado a la escuela unos días y que algo tuvo que aprender. Pero el muchacho le dijo al rey que no sabía leer, porque como “medio podía”, no se lo quiso decir, además, que por su ignorancia le pagaba mejor.

El rey llegó por el muchacho, se lo llevó a su casa y se lo presentó a su hija. Ella le dijo que le enseñaría a leer y escribir. El rey pensó entonces en sacar a su hija de paseo seguido, para que no le quedara tiempo en enseñarle nada al “patojo”, y así no pudiera éste leer los libros donde tenía escritas muchas historias mágicas, por las que valía su trabajo.

El rey ya no se mantenía en su casa, por estar sacando a su hija; entonces el muchacho aprovechó para leer lo que había en los libros. En uno de ellos estaba como hacerse un animal, diciendo: Dios y el animal en que se quería convertir. El muchacho probó y dijo Dios y paloma y se convirtió en paloma. Al ver que el rey regresaba a la casa con su hija dijo: Dios y hombre y se convirtió de nuevo en hombre.

Al otro día salió el muchacho a traer leña y puso en práctica de nuevo la oración, diciendo Dios y caballo y luego se convirtió de nuevo en hombre.

En una oportunidad el rey tuvo que ir a recorrer todo el reino, por lo que se tardó mucho tiempo en regresar a la casa. El muchacho aprovechó para leer todas las lecciones de los libros. Luego se convirtió en gavilán y fue a buscar al rey, pero la hija de éste al ver al gavilán le pareció que era el muchacho, el rey también sospechó y regresó a caballo a la casa, para llegar antes que el muchacho, pero el joven llegó antes. El rey le trató de “sacar la verdad” pero el muchacho negó todo, entonces le puso pruebas para verlo leer, y el muchacho no pudo hacerlo. Razón por la que el rey le dijo a su hija que se había equivocado, que el animal que habían visto no era el muchacho.

El rey entonces le dijo al muchacho que fuera a visitar a sus papás y que le iba a dar dos mulas cargadas de dinero, pero que ya no regresara para seguir con el trabajo.

Cuando el joven llegó a su casa, el papá su puso muy alegre. El muchacho pensó además, en ya no regresar pues no necesitaba de nada, tenía dinero, la visión y los conocimientos de los libros para poder ser feliz toda la vida. Pero el padre le dijo que regresara con el rey, porque se podría enojar.

El muchacho le dice a su papá que iba a regresar pero como caballo, que lo llevara a vender al rey, pero que no fuera a vender el freno, porque este era él y el caballo era su sombra. El padre no entendía muy bien lo que pasaba, pero así se fue ante el rey. Al llegar la hija se dio cuenta que el caballo era el muchacho y se lo dijo al rey. Este le dijo al padre del muchacho que le vendiese el caballo por mil pesos, el señor aceptó pero le dijo al rey que no le dejaría el freno. El rey le ofreció tres mil pesos y el padre del muchacho al ver tanto dinero aceptó.

Luego el rey mandó hacer un chiquero para encerrarlo y dijo que en ese lugar tendría que morir el muchacho. El joven con la sabiduría que había aprendido en los libros, le mandó un dolor de cabeza al rey por medio de sus oraciones. El rey al no soportar el dolor le dijo a su sobrino que fuera donde el caballo. El muchacho al ver esto hizo un espanto que asustó a todas las bestias, por lo que no pudo montarlas. El sobrino al ver que no podía ir donde el doctor, le dice al rey que le permitiese montar al caballo, en que se había convertido el muchacho. Pero el rey al no aguantar el dolor de cabeza le dijo que se fuera en ese, pero que no le fuera a quitar el freno, y así se fue en busca de la medicina.

De regreso al pasar por un río quiso darle de beber al caballo, pero el animal pretendía que el sobrino del rey le quitase el freno, sin embargo, este no quiso quitárselo. Entonces el caballo se encaprichó y no tomó agua. Por allí pasaba un “bolo”, quien se quedó acostado en la orilla del río mientras recuperaba su sobriedad. Al pasar el caballo, corcoveando, mojó al “bolo” que enojado le tiró una piedra al sobrino por haberlo mojado. El sobrino del rey le cuenta que el caballo iba así porque tenía sed, pero que no le podía quitar el freno porque su tío se lo había prohibido. Entonces el “bolo” le obligó a que le quitara el freno al caballo. Al quitarle el freno al caballo, éste desapareció y el freno cae al agua, “quedándose espantado”.

El joven agarró la medicina y se la llevó al rey. El rey al preguntar por el caballo se enojó y fue a buscar al muchacho al río, pero lo vio convertido en pez. Entonces el rey se convirtió en lagarto, para comerse al muchacho que estaba como pez. Al sentirse alcanzado por el lagarto, el muchacho dijo Dios y paloma y el rey dijo Dios y gavilán. Al seguir el gavilán a la paloma, llegaron a otra ciudad. Unas niñas vieron lo que pasaba, entonces vino la paloma y dijo: Dios y anillo y se quedó en el dedo de una de las niñas. El gavilán al intentar quitarle el anillo a la niña fue golpeado.

El gavilán se dio cuenta que ellas eran hijas de otro rey, por lo que se convirtió en hombre para hablar con el rey y pedirle el anillo. El rey llamó a su hija y le preguntó sobre el anillo, la niña le contó que era una paloma que se había convertido en anillo, y que por eso era de ella. El padre le dijo que le entregara la argolla. La niña se enojó y tiró el anillo, el cual se rompió en muchas astillas. Al ver esto el rey dijo Dios y gallina con pollos, y se convirtió en gallina con pollos, para comerse los pedazos del anillo. El sirviente se convirtió en tacuazina con hijos, que se comieron a la gallina y a los pollitos.

El muchacho le contó al otro rey que venía huyendo de ese rey porque lo quería matar. Y que si no hubiera sido por su hija le hubiera quitado la vida, por eso le daba las gracias. Y que iba a seguir siendo el humilde campesino que era. No, le dijo el rey, usted será el esposo de mi hija, porque se lo merece.

En las formas orales de Jutiapa se encuentran los acumulativos, que son un tipo muy especial dentro de la cuentística tradicional, permanecen vigentes en los municipios de Quesada, San José Acatempa y El Adelanto.

Estos cuentos tratan de ejercitar la memoria y sirven también para espaciar la vida cotidiana de los pueblos, como en la aldea El Zapote, en Atescatempa, en donde mientras elaboran melcochas, alborotos y pirules, doña Verónica Godoy Rodríguez narraba a sus “ayudantas” el cuento de “La queja del zanate”, que es muy conocido en toda la región.

Se dice que cerca de la aldea Los Cerros, un tirador decidió salir a probar su escopeta para ver si funcionaba. Ocurrió que sin querer, le disparó a un zanate y le partió la patita.

El tirador arrepentido repara su error pegándole la patita al zanate con un poco de cera. Sin embargo, el pájaro se para sobre una piedra caliente y se quema, se derrite la cera y se quema la patita.

El zanate muy afligido y triste le reclama a la piedra lo sucedido, ésta le responde que no es la culpable sino el sol que la ha calentado. Luego el sol se defiende al decir que es más fuerte la nube pues logra taparlo. Esta a su vez dice que más valiente es el viento que la arrastra. El viento dice que las paredes pueden más que él pues lo resisten. La pared envía al zanate con los ratones, pues estos la agujerean. Los ratones dicen que el gato los caza y éste responde que el garrote es quien lo mata. El garrote indica que la muerte lo manda, pero cuando el zanate llega con la muerte, ésta le cuenta que Dios es más poderoso porque la dirige.

Finalmente, el zanate llega con Dios, quien “con su poder” le pega la patita.

En Jutiapa persisten leyendas de gran arraigo y muy regionales. Así, en Asunción Mita, se afirma que la laguna de Güija fue creada por el diablo en los principios de los tiempos, ya que estaba en el volcán de Suchitán. Como todos los diablos del infierno se peleaban por el volcán, el diablo mayor tiró su corona a la tierra y ésta se convirtió en laguna. Algunos moradores de Asunción Mita señalan haber visto la corona del diablo en el fondo de la laguna, aunque los salvadoreños sostienen que el diablo creó la laguna para apagar el volcán de Izalco.

Por su parte en Jerez se dice que el pueblo se llamaba Chingo Abajo, pero el gobernador Rosendo Santa Cruz, después de consultar a las brujas y a San Nicolás Tolentino, patrono del pueblo, el santo le dijo que mejor lo llamara Jeréz, porque así le habían puesto en España y en otros lugares del mundo.

En Jalpatagua se cuenta que antes de la llegada de los españoles, el valle de Jalpatagua era un lago muy grande, en cuya ribera habitaban los indígenas del Señorío de Paxá quienes tenían sus casas y milpas. Pero el Corazón del Cielo se enojó con ellos y se secó la laguna. Con la llegada de los españoles, cuando el apóstol Santo Tomás se convirtió en el patrono del pueblo, dijo que debía haber un lago y entonces surgió la “laguna seca de Quevedo”, que después por la tala de árboles, se secó.

En Atescatempa cuentan que en el principio de los tiempos habían gigantes que se paseaban de un lugar a otro sembrando volcanes, pero al jugar pelota con ellos se les soltaban de las manos y al caer a la tierra formaron los lagos de Jutiapa. A su vez en Atescatempa se dice que un gigante se bebió el agua de la laguna y la secó completamente. Entonces todo quedó medio húmedo y algunas semillas de agua sobrevivieron entre los tulares. Como era buena tierra, la gente empezó a sembrar y las plantas crecieron muy bien, a la Virgen del Rosario de Agua Blanca le hacía falta ver la laguna, se puso triste y empezó a llorar; entonces de la noche a la mañana empezó a llover y la laguna se volvió a llenar cubriendo para siempre los campos cultivados. Pero como en el fondo habían quedado las semillas de agua, de ahí brotaron peces, lagartos y jutes. Cuentan que al pie del volcán Las Víboras, surgió agua nacida que es milagrosa porque está hecha de las lágrimas que forman el rosario de la Virgen.

Los habitantes que moran a la vera del río Tamazulapa, en Asunción Mita, señalan que desde tiempos muy antiguos han intentado construir un puente sobre dicho río. Cada vez que lo terminan el río crece y se lleva el puente. Esto se debe a que el espíritu del río no se deja poner “una silla de montar porque no es caballo”, por lo que siempre va a tirar el puente. Se afirma que “el alma del aquel río no quiere que se le dome”.

En Zapotitlán existen las cuevas de Mazatepeque, que son muy grandes y amplias, y que según cuentan, ahí moran los espíritus del señorío de Mictlán ya que todas las paredes están cubiertas de pinturas mayas. “Pero a esas cuevas no se puede entrar solo, porque uno se pierde y se vuelve indio”, advierten los ancianos.

En Pasaco se narra que como por ahí corren los ríos Castaño y Chiquito, que después se unen, en ese lugar los habitantes encontraron un día la imagen de San Francisco de Asís, en medio de los dos ríos. Entonces, con gran fiesta lo agarraron del cordón y se lo llevaron al pueblo, donde le construyeron su capilla; pero a San Francisco no le gustaba estar encerrado y se salía de la capilla por las noches y se iba a platicar con los jutes, los caracoles y los peces de los ríos; al amanecer regresaba y se metía “a escondidas” al camerino. Los cofrades de la hermandad “se dieron cuenta que se había salido, porque sus sandalias estaban mojadas y llenas de arena, chorreando agua. Los ancianos le pidieron con mucha fe a San Francisco que no se fuera, y hasta le regalaron un hato de ganado para que estuviera tranquilo, así como otras prendas, pero el santo siempre se salía, fue así que los cofrades se enojaron, lo vinieron a hipotecar a Guatemala y compraron una nueva imagen más grande que ya no se moviera de su escaparate.

También en Jutiapa subsisten muchas leyendas de espantos, aparecidos y ánimas en pena. En Agua Blanca el Somberón “se aparece a cada rato”, en Yupiltepeque la Siguamonta, que es un pajarito de oro que se le aparece a los campesinos, los “engaña” y luego los embarranca cuando lo quieren agarrar. En El Adelanto el Cadejo sale todas las noches; en Comapa y Conguaco la Llorona y la Siguanaba se bañan en los ríos y las pilas de los pueblos. En Moyuta se dice que no existe casa del pueblo que no tenga duendes y que cuando la gente los mira se enferman de susto, como en Quesada, donde tienen que ir con el brujo de la Aldea El Jocote.

En Jutiapa sobreviven preciosas joyas de la literatura española en verso, como romances y romancillos. De los de mayor profusión están los romances de “Mariana Pineda” en Asunción Mita. Los romances de “Altamare, el Rey Moro y Camilo” en Quesada y el romance del “Novio Amante, Adela y Dolores” en Zapotitlán. Se reportan también coplas, décimas cantadas y corridos, especialmente en Jalpatagua.