Con el característico viento que da la bienvenida a noviembre, los cielos se pintarán de colores con la edición número 32 del Festival de Barriletes Gigantes, el próximo uno de noviembre, Día de Todos los Santos, en Sumpango Sacatepéquez.

Con el apoyo de varias empresas patrocinadoras, el Instituto Guatemalteco de Turismo -Inguat-, el Comité Permanente de Barriletes Gigantes de Sumpango, Casa de la Cultura Rey Kaqchikel de Sumpango y la Municipalidad se ha organizado este evento que iniciará el martes a partir de las ocho de la mañana, en la cancha de fútbol de ese municipio.

Se tiene contemplado que la noche del 31 de octubre, se realice “La Lunada de Barriletes” donde se podrá elaborar la armazón en un ambiente de fiesta para toda la familia en el que se amenizará con música y ventas de comida.

La actividad iniciará con la exhibición y vuelo de barriletes en las categorías infantiles, luego la presentación de las categorías A y B, precedido por un tiempo de “Vuelo Libre” para todos los participantes que será amenizado al ritmo de marimba “Princesa Tropical”.

El acto de inauguración será a la una de la tarde, procediendo con la elevación de las obras artísticas de barriletes de las categorías B y C. Se prevé que la actividad concluya con la participación musical de la artista noruega Mari Boine.

Para que la mayor cantidad de nacionales y extranjeros se involucren, los organizadores del Festival de Sumpango, han creado paquetes de tours para la movilización de visitantes. El paquete uno tiene un costo de Q100 e incluye el transporte ida y vuelta, visita guiada y un paquete de información.

El paquete número dos tiene un costo de Q150 que suma a lo del primer paquete, más parqueo para vehículo en La Casa del Águila, zona cuatro; acceso al área preferencial y una playera conmemorativa del Festival. Los interesados pueden comunicarse al 2360-4743 o por medio de las redes sociales con el nombre Festival de Sumpango.

Historia

La tradición de los barriletes tiene más de 300 años. De acuerdo con una leyenda popular del municipio, cada uno de noviembre los espíritus malignos invadían el cementerio para molestar a las ánimas buenas que descansaban en ese recito, lo que causaba que las almas de los muertos vagaran inquietas por las calles y viviendas humildes de Sumpango.

Según el relato, como el problema persistía con cada advenimiento del “Día de los Muertos”, los sumpangueros decidieron consultar el fenómeno con los ancianos. La solución, recomendada por los guías de la comunidad, fue forzar la retirada de los intrusos mediante inducir el choque de pedazos de papel contra el viento, para alejar la molestia.

Por eso es que los lugareños dedicaron horas a confeccionar los objetos que derivaron en barriletes, que logró que los espíritus buenos se quedaran tranquilos y dejaran de recibir la visita indeseada.

Fuente: AGN

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